A través del articulo de esta semana queremos dar un poco de luz a aquellos acreedores que desean recobrar las cantidades que les son debidas, dado que las deudas comerciales es un tema que siempre ha estado a la orden del día y que no siempre resulta fácil lograr que los deudores cumplan con sus obligaciones.

    En primer lugar, es importante tener en cuenta, que a pesar de que existan dos vías para reclamar una deuda, siempre será conveniente agotar la extrajudicial para comenzar con la judicial, dándole de esta manera la oportunidad al deudor de ponerse al día en el pago de su deuda, evitando de esta manera acudir a la vía judicial y reduciendo consecuentemente sus costes.

    Aunque parezca un trámite sencillo, es recomendable acudir a un abogado incluso para reclamar extrajudicialmente el pago de una deuda, garantizándose de este modo que dicha vía se agotará de la mejor manera y pudiendo ser asesorado acerca de la conveniencia o no de realizar un fraccionamiento o quita en el importe adeudado. Cuando dicha vía fracasara, será necesario, ahora sí, acudir a la vía judicial mediante la interposición de una demanda en reclamación de la cantidad debida. Una vez llegados a este punto habrá que tener en cuenta varias cuestiones:

    Investigación previa de los bienes del deudor (la presentación de una demanda sin saber si existe algún bien que embargar para poder satisfacer la misma, puede suponer más perdidas que ganancias para el acreedor).

    Necesidad de tener bien documentada la deuda (ya sea mediante cheques, facturas, pagarés, albares, hojas de encargo o cualquier otro documento que acredite las contraprestaciones pactadas)

    Asimismo, el acreedor debe tener en cuenta que al igual que existe la posibilidad de recuperar los costes que supone la reclamación judicial de la deuda en cuanto a intereses y costas que vayan a cargo del deudor, existe la posibilidad de que en tanto en cuanto la deuda no se encuentre correctamente documentada, la demanda sea desestimada íntegramente y el mismo resulte condenado al pago de las costas del procedimiento.

    Por último, es importante no retrasar más de la cuenta el momento de reclamar una deuda, ya no solo por el plazo de prescripción que tras la reforma del Código Civil del 2015, pasó de 15 a 5 años, sino porque se podría traducir en la imposibilidad de localizar al deudor o en la posibilidad de haber devenido el mismo a peor fortuna resultando imposible recobrar la cuantía debida.