Se ha procedido por el Tribunal Supremo a establecer un criterio unitario respecto a uno de los epígrafes más debatidos en los últimos tiempos respecto a las reclamaciones contra entidades financieras iniciadas por consumidores en aplicación de la doctrina de cláusulas abusivas, esto es la reclamación de los impuestos que gravaban la operación de constitución del préstamo discutiendo ya únicamente lo relativo al pago del impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, respecto de los que las decisiones de las Audiencias Provinciales eran cuando menos diversas.

    Según explica la nota informativa facilitada el gabinete técnico del alto tribunal, el pleno de la sala primera ha decidido, partiendo de su propia jurisprudencia sobre la abusividad de una cláusula que, sin negociación y de manera indiscriminada, atribuye en todo caso el pago de los gastos e impuestos al consumidor, establecer diversos escenarios que marcaran sin duda el devenir de miles de procesos ya iniciados así como los que se encontraban voluntariamente a la espera de la decisión jurisprudencial.

    El Supremo ha estimado en parte los recursos de casación interpuestos por los consumidores afectados y ha establecido que sobre dicho impuesto deben distinguirse diversas situaciones:

    a) Por la constitución del préstamo, el pago incumbe al prestatario. Sobre este particular, se remite a la jurisprudencia constante de la sala tercera, de lo contencioso-administrativo del Tribunal Supremo, que ha establecido que el sujeto pasivo del impuesto es el prestatario.

    b) Por el timbre de los documentos notariales, el impuesto correspondiente a la matriz se abonará por partes iguales entre prestamista y prestatario, y el correspondiente a las copias, por quien las solicite.

    El resultado final de dicha distinción no es otro que la limitación evidente de las reclamaciones futuras y del éxito material de las ya iniciadas al quedar vedado el éxito de las reclamaciones sobre la parte esencial reclamada concediendo un porcentaje ínfimo de los impuestos satisfechos que llevara consigo un indudable efecto disuasorio respecto de los consumidores.