Las causas de desheredación están contempladas en los artículos 848 y siguientes del Cc. Estos artículos describen taxativamente las causas que expresamente señala la ley como causas de desheredación.

     

    Sin embargo, ante la desidia del legislador nacional, no dispuesto a afrontar la reforma en profundidad que necesita el derecho sucesorio del Cc, el Tribunal Supremo, atendiendo a la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas las normas, ha adoptado una doctrina de gran trascendencia, hoy imprescindible sobre el maltrato de obra a que se refiere el CC en su art. 853.2º como causa de desheredación, incluyendo en su interpretación el abandono y maltrato psicológico.

     

    El TS, en Sentencia 2492/2018  vuelve a abordar el tema de la interpretación de las causas de desheredación en uno de los supuestos que más se plantean, aquel en el que padres o abuelos quieren desheredar a hijos o nietos por falta de afecto.

     

    Y en la Sentencia 267/2019 de 13 de mayo de 2019, trata el maltrato psicológico como justa causa de desheredación.

     

    Igualmente la doctrina, consagrada en las sentencias del Tribunal Supremo de 3 de Junio de 2014 y de 30 de Enero de 2015, interpreta que el abandono emocional de los padres por los hijos supone un maltrato psicológico que puede considerarse como maltrato de obra a los efectos de desheredación del artículo 853.2 del Código Civil Español.

     

    Para ello es muy importante las pruebas concreta que pueda aportar el causante para acreditar dicho maltrato o abandono, así, en las sentencias citadas:

    En la primera de ellas, el testador, que no menciona de manera expresa la causa por la que deshereda a su hija, sí incorpora a su testamento abierto dos documentos de los que podría inferirse la causa legal de desheredación que pretende hacer valer: la copia de una carta que dirigió a su hija manifestando su deseo de iniciar un contacto que no había existido desde que ella era una niña y la copia de una denuncia por agresión interpuesta años antes contra la hija y que fue archivada.

    En la segunda de las sentencias, la causante en su testamento sí hace una mención expresa aduciendo “Que deshereda a su hijo Vicente porque le ha manifestado reiteradamente que está llena de maldades y brujerías, y que la casa, igual que ella, está también embrujada y llena de maldades, dejándola sola y abandonada, no obstante estar grave como consecuencia de una enfermedad crónica que padece desde hace más de diez años, que se ha ido agravando paulatinamente, causándole una movilidad muy reducida y obligándola a desplazarse en una silla de ruedas”.

    Y que deshereda a su hijo Manuel, “porque le atribuye la responsabilidad de todos los males que él ha padecido en la vida, y le niega formal y expresamente su condición de madre, careciendo de interlocución alguna con él, hasta el punto de haber intentado la testadora felicitarle el día de su cumpleaños y sufrir el desplante de que le colgara el teléfono”.

    El TS considera acreditado que los demandantes habían incurrido en un maltrato psíquico contra su madre a lo largo de los años, particularmente en los últimos años de su vida cuando ya estaba enferma, con una conducta de menosprecio y abandono.

    Así considera el TS que en el presente caso concurría en maltrato psicológico como justa causa de desheredación de los demandantes en el testamento de su madre ya que la testadora incluyó como causas de desheredación no sólo la relativa a las injurias, sino también el maltrato psicológico. Maltrato psicológico que quedó claramente descrito en los exponendos I y II del testamento.

    El TS introduce varias precisiones sobre los hechos, importantes para saber a qué atenerse en la práctica:

    Insiste el TS en que solo una falta de relación continuada e imputable al desheredado podría ser valorada como causante de unos daños psicológicos (y por tanto causa de desheredación).

     

    En la misma línea que el TS, nos encontramos con la Resolución de 25 de mayo de 2017, de la Dirección General de los Registros y del Notariado, que precisa también los requisitos de la desheredación.

     

    La DGRN sienta  una doctrina muy exigente para asegurar la eficacia de la desheredación entendiendo que la declaración de desheredación ha de ser expresa y determinada, en cuanto a causa y en cuanto a identificación de los desheredados.

     

    Respecto a la expresión de la causa legal, ha de ser una de las tipificadas por la ley y ha de ser anterior al otorgamiento del testamento, si bien la expresión de la causa puede hacerse, bien por referencia a la norma que la tipifica, bien mediante la imputación de la conducta tipificada.

     

    Aquí la experiencia nos muestra dos maneras de afrontar la difícil decisión de desheredar:

     

    Por un lado, los testadores que prefieren detallar lo ocurrido y ello puede ayudar a la eficacia de la desheredación dificultando al desheredado su  impugnación, o quienes, se sienten incapaces para dejar por escrito en un testamento abierto ofensas importantes, sintiéndose aliviados muchas veces con la expresión de las causas genéricas del Código.

     

    También puede ser útil recoger en un acta notarial posterior al testamento una relación de los hechos, con pruebas o incluso testimonios que sólo vería la luz si se impugna la desheredación.

     

     

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