El Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Alicante había declarado la nulidad de la cláusula que fijaba un interés de demora del 25%, y en su lugar había establecido su moderación al triple del interés legal del dinero; a consecuencia del recurso de apelación interpuesto por la prestataria contra la sentencia del juzgado, la Sección 8ª de la Audiencia Provincial de Alicante, estimando su recurso, había declarado que la cláusula de intereses de demora no se modera, se tiene por no puesta y queda privada de cualquier efecto jurídico.

    Ahora el Supremo en la Sentencia de 31 de enero de 2019 y, siguiendo su doctrina de la Sentencia del Pleno de la Sala de lo Civil del TS, de 28.11.18, primera sentencia dictada por el Supremo una vez que el TJUE (STJUE 07.08.18) había validado su doctrina al respecto, declara que la nulidad por abusividad de la cláusula de intereses de demora no supone que el préstamo por las cantidades adeudadas no devengue ningún interés, porque sí lo hace al tipo fijado para el interés remuneratorio.

    Con arreglo a la doctrina de la sala, que ha quedado refrendada por el TJUE, por ser conforme con el Derecho de la Unión Europea, no es correcta la solución ofrecida por ninguna de las sentencias de la instancia, ni de la primera instancia ni la de apelación.

    La primera solución (juzgado mercantil) no es correcta. Había sustituido el interés de demora abusivo por el triple del interés legal del dinero.

    Pero tampoco puede aceptarse (Audiencia de Alicante) la pretensión de que no se abone interés alguno, porque el interés remuneratorio fijado en el contrato sigue cumpliendo su función de retribuir la disposición del dinero por parte del prestatario hasta su devolución, por lo que debe continuar su devengo.

    Razona el Supremo que carece de lógica que el interés remuneratorio deje de devengarse cuando, transcurrido un cierto periodo de tiempo durante el que el prestatario se encuentre en mora, el prestamista haya hecho uso de la facultad de vencimiento anticipado, porque el ejercicio de esta facultad no afecta a la función que tiene el interés remuneratorio de retribuir la prestación del prestamista de modo que, anulada la cláusula abusiva, el interés remuneratorio continúa devengándose respecto del capital pendiente de devolución.

    De este modo, el Supremo acuerda que, una vez que el prestatario incurrió en mora, el préstamo no devengó interés de demora y siguió devengando el interés remuneratorio respecto del capital pendiente de devolución.