La renuncia es el acto por el que el llamado a la sucesión declara formalmente que rehúsa la herencia.

    Es un negocio jurídico unilateral, no recepticio, intervivos, voluntario , libre, e irrevocable, con efectos retroactivos, puro e indivisible.

    Para que la repudiación pueda hacerse  requiere forma expresa y auténtica. Si bien antes de la reforma llevada a cabo por la Ley 15/2015 cabían dos formas de renuncia, la instrumental que debía realizarse en instrumento público o auténtico y la judicial que se llevaba a cabo por escrito presentado ante el juez competente para conocer de la testamentaría o del abintestato.

    Tras la reforma dela Ley 15/2015 de 2 de julio, el art 1008 del Código Civil dispone:

    “La repudiación de la herencia deberá hacerse ante Notario en instrumento público”

    Efectos de la renuncia:

    Como efectos de la repudiación de la herencia podemos señalar los siguientes:

    El repudiante no tiene acceso a la posesión de los bienes y derechos de la herencia deferida en ningún momento.

    La renuncia no puede ser parcial, si bien, la renuncia a la herencia, no impide la aceptación de un legado dejado al heredero, ni la aceptación de la mejora, ni la pérdida del derecho de representación que tiene el renunciante respecto del causante en cualquier otra sucesión.

    El que es llamado a una misma herencia por testamento y abintestato, y la repudia por el primer título, se entiende haberla repudiado por los dos.

    Por el contrario, si la repudiación se realiza a una sucesión abintestato sin tener conocimiento de la existencia del título testamentario, el llamado puede aceptarla por éste título sin que la repudiación abintestato afecte a dicha aceptación.

    La repudiación de la herencia da lugar, según los casos, al llamamiento del heredero sustituto,  al ejercicio del derecho de acrecer,  o a la apertura total o parcial de la sucesión intestada.

    5.-La parte de la herencia repudiada pasa a acrecer la parte de la herencia de los herederos legítimos que la han aceptado

    Qué ocurre si se renuncia a la herencia porque el heredero es deudor, es decir la renuncia a la herencia en perjuicio de acreedores:

    Dispone el art 1100 del Código Civil:

    “Si el heredero repudia la herencia en perjuicio de sus propios acreedores, podrán éstos pedir al Juez que los autorice para aceptarla en nombre de aquél.

    La aceptación sólo aprovechará a los acreedores en cuanto baste a cubrir el importe de sus créditos. El exceso, si lo hubiere, no pertenecerá en ningún caso al renunciante, sino que se adjudicará a las personas a quienes corresponda según las reglas establecidas en este Código.”

    En definitiva, si el heredero repudia la herencia en perjuicio de sus propios acreedores, pueden éstos pedir al juez que los autorice para aceptarla en nombre de aquél. La aceptación sólo aprovecha a los acreedores en cuanto baste a cubrir el importe de sus créditos. El exceso, si lo hay, no pertenece en ningún caso al renunciante, sino que se debe adjudicar a las personas a quienes corresponda según las reglas establecidas en el Código Civil.

    Otra de las preguntas que muchos herederos se hacen es si pueden renunciar a la herencia en vida del causante, pues la respuesta es NO, nadie podrá aceptar ni repudiar sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia ( art 991del CC).

    Es decir, si renuncia a la herencia antes del fallecimiento de su causante esa renuncia no tendrá efecto alguno, al igual que no cabe la renuncia de una parte de la herencia pues  “La aceptación o la repudiación de la herencia no podrá hacerse en parte, a plazo, ni condicionalmente.” (art. 990 Cc)

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