Lo que distingue los abusos sexuales de la agresión sexual es que en este último caso la relación sexual se produce con violencia o intimidación.

    La Audiencia Provincial de Navarra ha condenado por el delito de abusos sexuales a los cinco miembros de la Manada al considerar que, aunque no hubo “consentimiento”, los hechos se desarrollaron “sin violación o intimidación”

    El Código Penal fija que la agresión sexual se produce cuando existe un atentado “contra la libertad sexual” utilizado violencia o intimidación. Cuando es acceso carnal “por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías” se considera violación y los responsables pueden ser condenados a penas de 6 a 12 años de cárcel. Si no hay violación, las penas son de uno a cinco años.

    Sin embargo, estas condenas pueden aumentar en el primer caso a entre 12 y 15 años, y a entre 5 y 10 años en el segundo, si concurren algunas de estas circunstancias: cuando la violencia o intimidación revistan un carácter degradante o vejatorio y cuando los hechos los cometan conjuntamente dos o más personas a la vez. La pena también es la máxima cuando la víctima sea vulnerable, si el autor utiliza “una relación de superioridad o parentesco” o cuando se usen armas u objetos que puedan matar o producir lesiones graves.

    Una de las sentencias más esperadas, la de La Manada, se resolvió este jueves.

    Según los hechos probados en la sentencia, los procesaros “tiraron de la joven para meterla en un portal donde la penetraron hasta seis veces sin su aquiescencia”. Pero el tribunal no entiende que haya violencia ni intimidación por lo que no lo considera violación.

    La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra le ha impuesto una pena de nueve años de cárcel por un delito de abuso sexual continuado, de acuerdo con el artículo 181.3 del Código Penal, en subtipo agravado.

    Pese a que, como recoge la sentencia, el caso tiene “la peculiaridad de que existe un medio documental (video y fotos) tomadas durante el desarrollo de los hechos”, el tribunal se ha mantenido dividido casi hasta el último momento. El dictamen, que no se corresponde ni con la solicitud de condena a 22 años por agresión sexual solicitada por la Fiscalía ni con la absolución que pedían las defensas, no ha dejado indiferente a casi nadie.

    La sentencia no deja lugar a dudas “Las prácticas sexuales se realizaron sin la aquiescencia de la denunciante, que se vio sometida”. Señalan los jueces, que consideran que “las relaciones se tuvieron en un contexto subjetivo y objetivo de superioridad, configurado voluntariamente por los procesados, del que se prevalieron”. “Es inocultable que la denunciante se encontró de pronto en un lugar angosto y recóndito, rodeada por cinco varones de edades muy superiores y fuerte complexión que la dejaron impresionada y sin capacidad de reacción” afirman. Y añaden que los videos muestran a la denunciante acorralada y agazapada contra la pared por dos de los procesados y tiritando”. “La denunciante muestra un rictus ausente, mantiene todo el tiempo los ojos cerrados, no realiza ningún gesto ni toma iniciativa respecto a los actos sexuales ni interacciona con los procesados, apreciamos que los soporta en un estado que nos sugiere ausencia y embotamiento de sus facultades superiores” siguen relatando los magistrados, quienes advierten que, en contraposición con la víctima, los procesados “muestran bien a las claras actitudes de ostentación y alarde con relación a la situación que subrayan mediante sonrisas”.

    El video muestra de modo palmario que la denunciante está sometida a la voluntad de los procesados, quienes la utilizan como mero objeto para satisfacer sus instintos sexuales.

    Sin embargo toda esa base argumental no es suficiente, según los jueces, para condenar a los acusados por agresión sexual, ya que consideran que no existió ni violencia ni intimidación (requisitos que impone el Código penal a este delito)

    Hasta el último momento el tribunal ha estado dividido y uno de los tres miembros del tribunal, el magistrado Ricardo González, ha emitido un voto particular discrepante en el que pide la absolución de los cinco acusados al entender que la joven accedió a mantener relaciones sexuales con los acusados.

    Nos queda esperar qué dice el Tribunal Supremo sobre este asunto ya que ambas partes, acusación y defensa han informado que recurrirán.